viernes, 16 de octubre de 2009

Colombia: Electromagnetismo en Palmira‏


Sobre las primeras emisoras radiales y sus forjadores
Autor: Alejandro Álvarez Jaramillo
http://www.palmiguia.com/cronicas/radio-palmira.html


La historia le daría el titulo de padre de la radio a James Clark Maxwell, luego de una larga cadena de descubrimientos hechos desde Newton hasta Hertz. Pasarían entonces varias décadas y la primera transmisión sin hilos de señales hertzianas, para que en Palmira existiera el andamiaje que da vida a una emisora.

Corría el año de 1932 cuando Luis Carlos Velasco Madriñan, propietario de una imprenta, y Jack Wilson White, un ingeniero eléctrico norteamericano que trabajaba en el ingenio Providencia; resolvieron por iniciativa propia instalar una emisora de onda corta en Palmira, siguiendo algunos lineamientos de las estaciones que se escuchaban de otras latitudes. El nuevo "milagro" de la ciencia recorría el mundo, la palabra no tenía barreras y Palmira no era una excepción.
Por estos días llegaban al mercado de la Villa unos pocos radiorreceptores con tecnología a partir de tubos al vacío que no despertaban mayor interés entre la población, las primeras marcas fueron la Philco, la Blaupunkt, la Telefunker, la Phillips y la RCA Victor. El periódico era el medio de información por preferencia y no importaba que llegase en chiva con un día de atraso. Existían el Relator, el Diario del Pacífico y el Correo del Cauca ; hechos en Cali. Pronto deberían compartir la audiencia.
El primer equipo de onda corta de White y Madriñan tenía un alcance de 5 W de potencia y por medio de este los Palmiranos supieron de la guerra entre Perú y Colombia. Toda la información de carácter inmediato llegaba por telégrafo y cualquier mensaje del interior popularmente se conocía como "Marconi". Cuando el avión en que viajaba Carlos Gardel en 1935 se estrelló en Medellín, el pueblo recibió un "Marconi" con la cancelación de ocho tiquetes aéreos por parte de la empresa de aviación y carga SACO; que fue difundido por la insípida estación radial existente.
Estos equipos fueron desmontados por razones de orden público hacia 1936, era el inicio de una larga historia de violencia en la región y en Colombia, dando paso al ensayo con estaciones pequeñas hasta que Daniel Benítez y el santandereano y fundador de Radio Libertador de Cali, Rafael Angulo; fundaran Armonías del Palmar el 12 de octubre de 1939, con carta de autorización del gobierno nacional, ya que no existía una legislación clara en cuanto al espectro electromagnético.
Los estudios se instalaron en la calle 28 con carrera 28 y todo el conjunto de tubos de vacío y bobinas que constituyen un transmisor, en la llamada "vuelta del diablo". Simultáneamente existía otra emisora llamada La Voz del Trópico, propiedad de la familia Dorronsoro, fundada también a finales de los años 1930. Los estudios de la Voz del Trópico se encontraban en la esquina de la carrera 28 con calle 30.
Como existían pocos radiorreceptores, era común observar en la plaza de mercado o en el parque Bolívar grupos de personas o familias reunidas en torno al novedoso aparato, que informaba sobre el acontecer local y global. Las dedicatorias, los anuncios de grado, fallecimiento, matrimonio y canciones por complacencia, se cobraban a un peso y constituían el sustento de las emisoras. Registrar una dedicatoria o anuncio en una emisora era la forma mas prestigiosa de difundir información. Cuando los palmiranos empezaron a descubrir, hacia 1940, el valor de la radio como medio informativo, ya se escuchaban anuncios publicitarios como "El almidón de sagú se vende en el granero El Ancla, de Gabriel Toro Márquez".

Por aquellos días realizaba el mantenimiento de las emisoras Crispín Álvarez, propietario del taller Radio Laboratorios Álvarez, ubicado en la carrera 27 con calle 33, quien conocía los mecanismos de las bobinas, las ecuaciones, la "magia" que hace viajar una señal por el espacio sin ser vista. Aprendió la técnica por correspondencia desde Los Angeles. La National Schools of Los Angeles, California, enviaba mensualmente fascículos con planos, símbolos y exámenes para ser reenviados. Fue el primer radio técnico certificado de Palmira y tal vez de la región. Crispín ensamblaba amplificadores, tocadiscos, bafles, alquilaba equipos para fiestas y reuniones sociales y hasta reparaba planchas.

Hacia 1944 Jaime Bejarano, quien había trabajado como tipógrafo de la imprenta Nueva Patria, donde se hacía el magazín Pueblo Libre, cuyo director era Américo Kuri; realizaba en Armonías del Palmar el radio periódico "Ecos de Palmira". Fue en este espacio radial donde Jaime acuñó la frase "Palmira, Capital Agrícola y Ganadera de Colombia". Los habitantes de la Villa de las Palmas escuchaban por primera vez el eslogan que identificaría su ciudad por el resto de los días. También escuchó Palmira el 10 de Julio de 1944 que Alfonso López Pumarejo, entonces presidente de Colombia, había sido retenido en Nariño por algunos militares y Alberto Lleras lograba dominar el golpe de estado por un micrófono desde Bogotá.
Después de trabajar varios años como control, locutor y mensajero; Jaime se convirtió en propietario de Armonías del Palmar. La compró por 12,000 pesos ante la oferta de sus propietarios. Rafael Angulo dijo: "compre la emisora, Jaime, ya estoy como cansado", y, sin pensarlo, este pionero se hizo director y propietario de la estación. El estudio de Armonías del Palmar se trasladó en esta nueva etapa a la carrera 29 entre calles 32 y 33.
Colombia viviría el 9 de abril de 1948, un suceso crucial para su futuro político y social. Debido al asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el pueblo enfurecido y azuzado por algunas estaciones radiales salió a la calle a destruir todo a su paso, pidiendo justicia, guiado por la indignación. Vino a Palmira el entonces abanderado de paz, Luis Bustamante, para evitar que la violencia ocurrida en todo el territorio Colombiano cobrara mayores víctimas en esta región, y el micrófono era la forma como se creaba consenso; antes del reinado del cíclope llamado televisor.
La Voz del Trópico, cuyo director artístico era Roberto Gómez Pardo, otro gran impulsor de la radio en Palmira, fue clausurada y sus equipos confiscados por el ejército nacional. Se le acusaba de haber incitado al pueblo a la violencia contra los conservadores. El 9 de Abril fue la ultima vez que la Voz del Trópico llegó con sus mensajes y melodías a los radio escuchas de la Villa. Armonías del Palmar pasaría inerme los controles y censuras impuestos por el gobierno.
Luego de la clausura, Roberto Gómez Pardo o "Rogomezpar" como lo conocían sus amigos, montó con asesoría de Crispín Álvarez en varias cuadras del sector de la galería un circuito alámbrico de bafles, por los que se escuchaba música, se promocionaban bailes, pomadas, artistas y toda clase de eventos que podían interesar a la audiencia. "Rogomezpar" contrataba aficionados a la radio, cantantes y animadores como Hernando Barona Márquez, Oscar Gómez y Ananías Estupiñán, para que realizaran audiciones y conversatorios por el circuito.
Los hombres de la radio, como los llamaban, eran las estrellas de antaño. Con sombrero, traje blanco, zapatos lustrados y paseándose por la plaza de mercado, por el teatro portátil de Pedro Nel Ospina y el parque Bolívar, representaban el mundo que hoy llamamos de la farándula. Aún estaban muy lejos los días de la internet y lo virtual, de la imagen plana y el tecnicolor. Los protagonistas de los medios no eran esa especie con la que hoy no se puede interactuar fácilmente.
En la década de 1950 Palmira conocería en los micrófonos de Armonías del Palmar locutores como Armando Bustillos, uno de los mejores por su dicción e información; a Rómulo Valencia, a Chepe Saavedra, quien hacía programas de tangos imitando el acento argentino; a Luis Horacio Bedoya, a Javier A. Buitrago, a Italo López y a Raúl Cobo. Palmira escuchó el acontecer nacional y global de las voces de estos hombres.
El 13 de junio de 1953, con el respaldo de diversos sectores políticos y sociales, el teniente general Gustavo Rojas Pinilla derrocó al entonces presidente Laureano Gómez y Armonías del Palmar difundió la noticia que causó temor e incertidumbre en la población. Decenas de personas llegaron hasta la emisora esperando obtener alguna información adicional.
Carlos Arturo Rueda, famoso locutor en Colombia, fue escuchado por los palmiranos oyentes de Armonías narrando partidos de fútbol imaginarios. Este hombre enfrentaba equipos de médicos contra abogados en colosales encuentros que generaban polémica en los círculos sociales y constituían una forma de entretenimiento en las tardes calurosas de la Palmira de antaño.
Era la época en que llegó la expansión urbana, los primeros buses intermunicipales y el gran comercio. Los años 60. Con ello aparecieron en el mundo de la radiodifusión de la Villa hombres como Eduardo Luna y Otto Burckardt. Don Otto y Victoria Otto Burckardt, visionario de ascendencia alemana que venía de trabajar con la Empresa Colombiana de Aeródromos ECA (hoy Aeronáutica Civil), fundó Radio Palmira en febrero de 1961; asociándose a la ya existente cadena Todelar. Este hombre compró el transmisor de 1 Kw de la desaparecida emisora militar del general Rojas Pinilla en Bogotá y convocó a "Rogomezpar" quien presentó al periodista Américo Kuri para la realización de un noticiero llamado "Pregones del Valle". Crispín Álvarez se haría cargo de los aspectos técnicos. "Pregones del Valle" se convirtió en espacio de gran aceptación entre la comunidad de los radio escuchas que convirtieron en ritual encender en horas de la tarde los aparatos, para estar informados o por ocio.
Radio Palmira tuvo sus primeros estudios en el pasaje Becerra ubicado en la calle 29 entre carreras 26 y 27 en la parte baja del hotel Río Nima. Luego sus estudios se trasladaron a la carrera 28 entre calles 30 y 29 en la parte alta del entonces conocido almacén Lexington. El transmisor fue instalado en el camino de entrada al Bolo Alizal.
Por las cabinas de Radio Palmira pasaron voces como la de Carlos C. Zafra, Gilma Montoya, Edgar Caicedo, Hiulder Hernández, Carlos Pachón, Jorge Rangel, Antonio José Caballero, Alirio Álvarez, Antonio Lozada y Fernando Urbano. Todos marcaron a su debido tiempo un estilo que caracterizó la época de la emisora y su producción de contenidos.

Eduardo Luna, entusiasta de la radio, fundó Radio Luna. Era un hombre innovador y simpático; convencido de la vida. Contaba con gran aceptación de los palmiranos e inspiraba credibilidad. Radio Luna se instaló en la calle 29 con carrera 30 y sus transmisores junto a la carretera variante que conduce a Cali. En espacios como el noticiero "Flecha" y el programa "Tardes Vallecaucanas", Luna puso en la memoria de los palmiranos máximas como: "si su hijo no camina caminará con Farina" o como cuando falleció el papa Juan XXIII en 1963 y dijo: "el Papa ha muerto... pero sigan escuchando música por cortesía de papas El Chanchito".

Escuche a Eduardo Luna y Sepúlveda, fundador de Radio Luna.


La historia de la radio en Palmira tomaría otro curso en los 70 con Radio Pinta, emisora dirigida por Hernán Kuri y Propiedad de su padre Américo. En Radio Pinta los aficionados, a la entonces suprema radio, tenían una oportunidad frente al micrófono. Radio Pinta la última emisora de esta generación tuvo sus estudios en la calle 29 con carrera 26 y sus transmisores en la finca de la familia Montealegre, en la vía que conduce a Pradera. Por su frecuencia se pudo escuchar a jóvenes transmitiendo programas especiales de rock. Uno de ellos era Camilo Bustamante que al ritmo de canciones de los Rolling Stones decía: "Radio Pinta transmite desde el planeta tierra..."
Radio Pinta desapareció solo cinco años después de su inicio por problemas económicos de su director y propietario, quien se vio obligado a vender el montaje y los transmisores, pero en adelante Palmira viviría otra historia. El AM que entonces era la frecuencia mas utilizada, pasaría a un segundo plano ante el FM y su versatilidad para la transmisión de música. La televisión se convertiría en el oráculo moderno y las nuevas emisoras recibidas desde Cali, y hasta de Bogotá, manejaban ya otros lenguajes, tecnologías y métodos. La pauta publicitaria, las alianzas y las nuevas tendencias determinarían la supervivencia y cobertura de estas primeras emisoras radiales.
Palmira tal vez ya no recuerde todos estos nombres pero ellos están allí, unos viven, otros no. Están en el aire y sus voces atraviesan el espacio. Estos hombres vieron en Palmira el lugar ideal para sus proyectos, ese rincón singular que lo merece todo y que a veces se le fuga todo como las ondas sonoras a un radio.



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Via Yimber Gaviria, Colombia

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